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LA VIDA ES CORTA, VIVELA A PROFUNDIDAD, PERO DEJA UNA HUELLA POSITIVA PARA QUE VIVAS PARA SIEMPRE

Categoría: Hombre

15 Octubre 2009

DIOS COMO MISTERIO ABSOLUTO

 

 

 

Uno de los componentes principales y que imprimen carácter de definición a una cultura como tal es el lenguaje, junto con su composición y el contenido conceptual como tal. Ahora bien, dentro del lenguaje encontramos una carga enorme de conceptos que expresan distintas realidades y unas más importantes que otras. Para que el ser humano logre conocer todas esas realidades se necesitaran procesos de aprehensión muy complejos, en ciertos casos y al tratarse de realidades objetivas se tendrá que partir de la experiencia, desarrollándose así el conocimiento a posteriori, como forma de conocimiento y no necesariamente única.

 

El conocimiento de la palabra "Dios", presente en cada uno de los distintos lenguajes y dialectos en todo el mundo y como conceptos uno cada vez más rico que otro. El ser humano está acostumbrado a que el proceso de conocimiento se realice de manera experimental, luego de haber tenido una experiencia del objeto a conocer y que dicho objeto tenga un concepto fijo, dándose así una relación sujeto conociente-objeto conocido. El problema que se nos plantea hoy es la presencia de la palabra Dios en el lenguaje y la concepción de la misma, tanto como existencia conceptual, como realidad de conocimiento.

 

El hombre tiene acceso a la palabra Dios e intentara concebirlo como cualesquier concepto de los demás, siendo imposible, ya que el concepto no es en si el todo. La palabra existe porque tiene sentido de existir, lo que no existe no tiene concepto, es una realidad desconocida y como tal, no se la puede identificar, mientras que de los sujetos, objetos y realidades que se han experimentado podemos claramente identificar y colocar conceptos de acuerdo a lo que son o representan.

 

Hemos dicho que la palabra "Dios" existe en todas las lenguas en el mundo y el mismo hecho de que exista como tal es porque existe alguna realidad a la cual el hombre quiere hacer referencia. Si la palabra está identificada claramente, podemos relacionar dicha realidad con su concepto, pero en este caso el concepto "Dios" es demasiado amplio para limitarnos a la representación conceptual, es decir que no por el hecho que se conozca la palabra "" va a asimilar en su totalidad.

 

Es imposible por tanto que hoy en día pueda desaparecer la palabra "Dios" de nuestro lenguaje, ya que el ser humano en principio no está solamente formado de una parte corpórea, sino tiene en sí mismo la dimensión espiritual, que es dada por su creador, lo cual hace que la necesidad de identificarse con su creador o con la divinidad sea necesaria y sea innata. La palabra Dios en sí no dice nada de la realidad de Dios, ya que no hace referencia de lo que para el hombre significa la palabra Dios, para nosotros Dios es inefable, el ser inanimado, el ser silencioso, es el que aparece en el mundo.

 

"La palabra Dios existe tanto para el Ateo como para el creyente, por lo tanto la palabra Dios está en el presente y en el futuro, de forma positiva o negativa, y esta presencia de la palabra interpela a la libertad del hombre, puesto que sin la palabra Dios el hombre estaría fuera de la realidad, el hombre se olvidaría de su existencia como tal, se olvidaría de sí mismo y del mundo, sería un individuo sin sentimientos, olvidándose incluso del olvido, el hombre dejaría de ser hombre y se convertiría en un animal útil.

El hombre nacería y moriría sin una interrogación previa de sí como hombre".[1]

 

El hombre existe como hombre, solamente cuando dice la palabra Dios  ya sea esta de una manera positiva o negativa como en el caso del ateo, cuando no se diga la palabra Dios, el hombre estaría muerto. La palabra Dios permanece en el hombre, por su capacidad de lenguaje y por ser espiritual.

Dios ES porque  está en nuestro mundo y cuestiona el mundo lingüístico.

 

La palabra originaria nos viene impuesto

 

 El hombre trae en su interior, en lo más íntimo de sí la palabra Dios, es innato del hombre, y él mismo conoce esta palabra a través de Dios, y mientras el hombre conoce, el mismo hombre se interroga y surge una reacción.

Frente a esta interrogación la palabra Dios, ya va dando un concepto, el que da ese concepto es el mismo Dios, que pone la palabra en el hombre, solo en el ya que el hombre tiene las cualidades de ser racional, este concepto se desarrolla en el hombre, en su realidad y en su historia.

 

La palabra como simple concepto está ahí, y esta palabra va a producir un efecto por si sola en el hombre, pero frente a esta realidad, este efecto que produce en el hombre no va hacer que el hombre responda ya que es un ser limitado, el hombre guarda silencio con respecto de aquello que no conoce.

 

El conocimiento de Dios.

El hombre busca a Dios y trata de conocerlo y lo busca mediante el misterio ya que es un ser espiritual, lo busca desde un conocimiento trascendental aposteriorístico, esto no significa que miramos al mundo con una facultad neutral del conocimiento, entonces frente a esta búsqueda del hombre a Dios.

Vemos como es Dios quien se va revelando, dándose a conocer al hombre mostrándose, más que las realidades particulares, "el concepto de Dios  es un dejarse aprehender por el misterio".[2]

Toda ontología metafísica de Dios, si es que quiere ser verdadera debe ir al lugar de origen, es decir al misterio absoluto, el hombre está llamado a obedecer desde la conciencia y la oración.

Sólo es posible hablar de Dios y de la experiencia de Dios, a partir o desde la condición creada, que el hombre se sienta como un ser creado por el ser todo poderoso omnipotente, Dios.

 

Karl Ranner distingue tres distintas clases de conocimiento de Dios y su unidad interna

La primera es el conocimiento natural de Dios, la segunda es la revelación cristiana, a través de la palabra, Estas  hacen referencia a Dios revelándose de forma gratuita en su palabra, y la tercera mediante una acción salvífica que se revela en la historia de la humanidad y de cada individuo.

 

Estas tres formas de conocimiento de Dios hacen una unidad, y solo con las tres llegamos a un conocimiento o experiencia originaria de Dios que se nos da por medio de la GRACIA a través de la gracia obtenemos la revelación, es decir que no hay ningún conocimiento de Dios si no fuera por la gracia, todo conocimiento que tengamos de Dios, parte de una experiencia que está dentro de un espacio y un tiempo,

La subjetividad como tal está empapada del misterio que es Dios como tal, "Dios es ese eterno desconocido".[3]

 

Para conocer a Dios debemos connotarnos a la trascendencia, se dirige hacia lo infinito, todo conlleva a lo infinito, la trascendencia no tiene fin, esta trascendencia se experimenta en el hombre, el hombre debe experimentar la trascendencia en todo lo que le rodea, para interrogarse el hombre desde donde viene y hacia dónde va, lo cual es sustentada en la realidad entera, el hombre experimenta a Dios, ya que sale de Dios y retorna a Dios, y aquí el hombre experimenta a ese Dios que es trascendencia a Dios por amor al prójimo y a lo creado.

 

El Misterio Sagrado

Dios imprime la capacidad de trascendencia en el hombre, el hombre al tener esa capacidad de trascendencia, puede dirigirse hacia Dios, al misterio Sagrado, que se lo denomina sagrado por ser indisponible, el hombre no puede disponer de este, es innominado,  no se lo puede nominar por lo tanto es indefinible y es Sagrado.

 

El hombre creyente pretende dar pruebas de la existencia de Dios y para estas pruebas, se necesita de SER y la EXISTENCIA, para explicar la existencia de Dios; La ciencia, trata de mostrar el reflejo de Dios, y no de la existencia de Dios, por ello La teología y la Ontología son las dos disciplinas que se encargarán de demostrar la existencia de Dios de conocimiento natural, basándose de la prueba teorética, esta prueba que va de la parte espiritual, donde va de la relación de Dios con el Hombre, se basa también del concepto sistemáticos, este concepto busca encontrar desde la verdad objetiva, la existencia cotidiana, de manera particular, con la reflexión ante la muerte, el miedo, el hombre de manera particular descubre que hay un ser supremo y va a experimentar que hay Dios y la experiencia de realización, todos los acontecimientos que suceden debe ser movido por alguien, alguien lo causa, y esa causa es Dios.

La única prueba de la existencia se da desde la experiencia trascendental, y esta experiencia trascendental se da desde la parte espiritual, el hombre considerado como algo infinito, relacionado con lo infinito.

 

El ser personal de Dios.

 

Es un patrimonio del cristianismo hablar de Dios como persona, como un Dios personal, la relación Dios-Hombre

Dios es "misterio, fundamento y horizonte absoluto", donde la existencia humana se desarrolla con plena libertada, porque Dios es un ser libre, Dios es el fundamento absoluto de todas las cosas.

La frase "Dios es persona" es exclusiva de Dios. A él le pertenece, y solo se puede decir Dios es persona, Dios sale al encuentro del hombre. Y el contexto de este encuentro es la historia individual, pues como hemos visto en otros apartados de la revelación como Dios se acerca a nosotros desde la historia de la revelación cristiana.

Condición de Criatura

 

La relación que la criatura (Hombre) tiene con su creador (Dios), está en su dependencia, ya que al ser de Dios, regresa a Dios, no se puede decir que esto es solo un principio filosófico, sino que depende de un objeto y un sujeto de la misma naturaleza filosófica que le proyecta a vivir esta realidad teológica.

"Dios es un creador de todo, es un hacedor de las cosas, todo depende de el mismo y todo se sustenta en el mismo Dios se revela al  hombre ya que es el único que se lo puede auto revelar". (C. Vaticano II)

 

 La relación Dios-hombre se da solo a través del misterio sagrado  y solo a través de esto entendemos el término criatura, que es una relación personal proyectada de Dios hacia el hombre, por lo tanto criatura significa relación y  cuya esencia de esta relación es Dios, es  decir lo trascendental.

 

Concluyo este ensayo recalcando los aspectos más importantes del mismo que son: Dios como palabra, su significado y significante, que nos lleva más allá de una simple teoría, es el principio y el fin de la persona humana ya que esta palabra nace en el hombre; La dependencia radical de Dios a la criaturas es una misma realidad y en la misma medida , pero Dios existe en su propia  esencia y depende de la criatura para que este lo reconozca como Dios; el hombre se da cuenta de su condición creada que tiene gracia y es un sujeto finito y a la experiencia trascendental.

El hombre al ser Criatura de Dios debe estar en contacto permanente de este su creador, a través de la oración y el estudio de las  Sagradas Escrituras, ahí está reflejada  la historia de Dios en la humanidad.

 


[1] Apuntes de clases de Cristología, Catedrático  Dr. Gerson Eduardo Mora González c.j.m  23/09/09

[2] Karl Ranner,  Curso Fundamental de la fe pg.76

[3] Karl Ranner,  Curso Fundamental de la fe pg.81

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15 Octubre 2009

 

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15 Octubre 2009

El hombre como ser religioso

 

 

El hombre es un ser religioso por naturaleza, ya que desde que tiene conciencia de su "Ser hombre", el siente la necesidad de conocer su esencia, su principio, su fin e inmediatamente le lleva a pensar en la divinidad, de que hay algo más allá y alguien más que es el creador de todo, que las cosas no están con ese orden por pura casualidad, que hay un ser ordenador, que ese ser es Dios.

El hombre es único e irrepetible, esta diferencia lo aparta de las  convicciones objetivas que están fuera de èl, lo que lo lleva a pensar en la importancia de la religión, el mensaje cristiano que se recibe a través de la palabra, pero no solo en el plano de un hecho histórico o social, sino que se reconoce a la persona de Cristo, ayuda a entender la ilustración de la persona.

Nos habla de Jesucristo como Dios encarnado, como Dios en la historia y es presupuestado por la fe, presupone una postura de libertad antropológica, una experiencia de lo que es el hombre como sujeto libre y responsable de sí mismo. Solo el sujeto libre es capaz de ahondar en el otro; y es responsable de sí. Para que la revelación se dé en su máxima plenitud debe partir de la libertad y responsabilidad, sino tenemos esto, no tendremos acceso a la revelación.

La revelación cristiana  no pretende ser la única fuente de conocimiento sobre el hombre, pero si  la única fuente de conocimiento es Jesús.

Jesús reconocido como "el extracto de la verdadera felicidad", a la cual se llega por la fe y por la conciencia, nace  de la necesidad de ilustrarnos en las prácticas de la virtud, estas prácticas, el ser humano podría alcanzarlas a través del conocimiento, el cual se consigue mediante la religión.

Hegel concibe la religión como un hecho supra individual, más universal que el individuo, ya que la religión es practicada en comunidad, lo cual conlleva a que la persona se prepare, se ilustre y de sentido a su existencia, en el maraco de lo social y religioso.

Para Hegel la esencia de la religión la encuentra en el hombre ya que nos dirá que:

"El hombre religioso es el hombre verdaderamente emancipado", lo que se enfatiza en la figura de Cristo y del cristianismo. El hombre se juzga de una manera negativa, pero los supera a través de las reflexiones filosóficas y teológicas del pueblo griego al pueblo judío; a los griegos, porque ellos conciben una armonía entre lo que es individual y social, lo humano como individual y lo divino como universal, con esto surgió un pueblo feliz, no obstante los judíos hicieron una ruptura entre lo individual y lo universal y por eso su religión y su vida son tristes. Así como en los hebreos se arraigó el sentimiento de esclavitud, por la estructura del éxodo y del martirio.

Es importante ver como Hegel hace referencia al "Reino de Dios", al equipararlo con la  libertad y la igualdad del hombre; lo que se encuentra en la religión, pero para que el hombre sienta el Reino de Dios es importante que él esté instruido e ilustrado. A través de la ilustración el hombre  conoce y  alcanza la verdadera felicidad, y no se siente atado por una estructura. Hegel llega a una conclusión, "el hombre se siente como objeto esclavo de la estructura", este es el caso del pueblo hebreo que se encuentra  dividido, por tanto no se puede producir la verdadera felicidad.

Cristo es comparado con el pueblo, un pueblo de unidad, que  camina en conjunto, no obstante el pueblo judío desplazó la figura de Cristo, no encuentra la verdadera felicidad, solo Cristo llegó a una gran conciliación, al hombre y a lo universal con Dios y con la ley.

Podemos conocer a Dios, y lo que nos revela en su palabra que es la sagrada escritura, Dios que se auto revela en el Antiguo Testamento,  atreves de la palabra, y en el nuevo testamento, a través de Jesús, el culmen de la revelación, el cual nos da a conocer la verdad y atreves de esta verdad la felicidad, que sobrepasa cualquier barrera racionalista que cuestione su existencia; para llegar a un conocimiento pleno presupone este enunciado la Fe, la misma que sobrepasa la razón "Una fe que tiene fundamentos más que suficientes para creer".

La razón por sí sola no puede negar la Fe en Dios uno y Trino, la providencia divina y la resurrección de Jesucristo y los Muertos,  y en credo apostólico.

  Hegel en muchos de sus apartados rescata al hombre, como ser libre, misma libertad que es dada por Dios, el ser libre hace que esta persona opte por el creer o no, pero al tratarse de un Ser racional, por lo tanto libre, tiene la capacidad de optar por la felicidad o la no felicidad; esta felicidad según Hegel la obtenemos en la religión, cualquiera que esta sea, ya que solo la religión nos lleva a vivir en comunidad y en esta comunidad percibimos la unidad, para los cristianos Cristo es la unidad.

La búsqueda de diferentes hechos y acontecimientos, que realce al hombre natural para que por sí mismo llegue a la conclusión de sus virtudes y cualidades de acuerdo a diferente contexto, según sus experiencias concretas de acuerdo a la situación político social en la que viva; el hombre corriente debe ser ilustrado por las personas que conocen la verdad, pero no de manera teórica, sino llevándolo a la práctica para que por sí mismo descubra el conocimiento, de esta manera se podrá dar una renovación a la sociedad; con esta sociedad nueva renovada e ilustrada formaran una sola comunidad, haciendo así que triunfe la razón sobre la experiencia, la autoridad y la tradición.  

La tarea que propone Hegel es una política social, y necesariamente religiosa, para así esperar "El Reino de Dios",  este reino de Dios lo ve como el "Supremo bien, el Reino de la Libertad, el Reino de las Buenas costumbres, y de la Comunidad Moral", este Reino de Dios sería el sinónimo de una sociedad Mundial, unida en Cristo, ósea una sociedad Feliz; para ilustrarnos este concepto, el autor escribe  "Eluisis", un poema que narra la alianza, misma que podemos confrontar bíblicamente en el AT; la que hace Dios con el hombre "Yo seré tu Dios, y tú serás mi pueblo", misma alianza que el pueblo ha violado dándole la espalda a Dios, pero Dios es fiel a la alianza a pesar de la infidelidad de su pueblo. Misma alianza que la rectifica y a autentifica en Cristo, en la Cruz, su sangre sella el pacto de Dios y el hombre; el poema de Hegel lo interpretamos ene este tratado.

Por lo tanto el cristianismo es la religión del pueblo y Dios está en el pueblo, en el espíritu del pueblo, desde su infancia el hombre tiene contacto con esta realidad religiosa, y luego el hombre sabio da razón de su fe, por eso su fe va relacionada a la bondad de Dios, pero gracias a la experiencia y a la voluntad a la individualidad y a la libertad, la que la reconoce como "Religión subjetiva" que nace en el interior del ser humano, y esta religión nos a de ayudar a las alegrías y goces propias del hombre que lo ayudarán a desarrollarse de una manera íntegra a la persona, poniendo estos goces a beneficio de los demás y enriqueciéndose de los goces del otro.

El hombre de esta manera irá percibiendo la religión como algo más allá de una simple forma de vida, sino como una reflexión propia de sí mismo, que lo ayudará a regular su comportamiento moral y ético, para ir construyendo esta religión es preciso que el hombre ponga su corazón y su sensibilidad en lo que cree.

En el momento que el hombre pone su corazón en la religión, está poniendo todo lo que es, lo hace con amor y lleva con amor lo que cree, este amor será fuerte y desbordante, de manera que entregará al otro todo de sí y no buscará hacerse daño y no dañará a su prójimo, su doctrina y parámetros estarán guiadas por la razón, de tal manera que beneficie a todos, guiados en la revelación, siendo mucho más asertivos al decir que es una revelación ordenada y articulada, sólo lo que nos da Jesucristo tiene fuente de ley.

La dimensión más propia y antropológica es la que me hace referencia como paternidad, Dios es padre de Jesús  Hijo y padre nuestro.

 

Revelación ordenada y articulada.

La revelación es a través de Jesucristo, Dios quiere establecer la paternidad a través de Jesucristo. Jesús manifiesta al hombre el amor del padre.

 

 

 

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15 Octubre 2009

PERSONA Y GRACIA

  

       

 

 

           El hombre como ser racional, criatura de Dios, se hace muchas preguntas sobre su ser hombre, su esencia, ¿qué hay más allá de la vida?,  este cuestionarse lo hace  entender que el hombre trasciende, después de la vida corpórea hay una vida espiritual, y al decir que después de esta vida corpórea nos referimos con claridad a la muerte, por lo tanto sabemos que el cuerpo al ser finito, tiene su principio y tendrá su fin,  pero al mismo tiempo no podemos pensar que esta vida tenga su culmen aquí en la tierra, por lo tanto sabemos también que el hombre a más de cuerpo también es espíritu, y el espíritu no muere, estas dos realidades en el hombre  son una antinomia, dos postulados que son verdadero, pero que se contradicen entre sí.

           El hombre es espíritu a medida de que posee libertad, y controla esta libertad, por su autoconciencia, está llamado a trascender, a buscar el más allá, y  el hombre es finito, ya que no puede poseerse asimismo, sino solo dentro de los parámetros del conocimiento que este tenga de sí mismo, pero esto se lo hace con el amor que se tenga de sí mismo y con el amor a lo desconocido, al más allá, al absoluto, por lo tanto el hombre no puede poseerse así mismo, sino solo a medida del trascendente.

           Esta antinomia, dos contradicciones en el hombre, pero que son verdaderas, ESPÍRITU Y FINITO, hacen que el hombre se predisponga a la Gracia, ya que sólo puede alcanzar su perfección en Dios, por lo tanto el hombre tiene esa apertura para recibir la gracia, que es el amor de Dios actuando en la vida del hombre.

           El hombre sólo puede alcanzar la verdadera felicidad, a medida que se abra a la gracia, conocimiento que tenga de Dios, no con el conocimiento que tenga de los objetos, sino de sí mismo con Dios, lo hará de una manera libre, recibiéndolo como un don de Dios que también nos da sólo por su amor, y esto lo reconoce el hombre, por el hecho de ser persona,  ya que solo así podrá conocerse y conocer a Dios puesto que Dios también es persona, porque se da a conocer, a esta auto donación y autoposesión del hombre, le llega  mediante el ejercicio de su libertad, y la gracia que viene de Dios como persona, llega hasta el hombre como persona.

           Dios tiene como proyecto restaurar esta relación de persona a persona que existe entre el hombre y Dios mismo a través de Jesucristo, al cual se lo recibe en libertad y por gracia, restaurarlo al hombre que se aparta de Dios por el pecado, pero Dios está siempre dispuesto a seguirlo interpelando, por amor, incluso el hombre que está en pecado, está abierto a esta gracia por el hecho de ser persona.

         

 

 

           GRACIA.-La gracia es el amor de Dios, que actúa  en la vida del hombre, esta gracia la recibimos de Dios, por iniciativa propia de Él mismo, ya que quiere que el hombre se predisponga a ella para vivir esta unión intima Dios -hombre.

           El hombre por el hecho de ser hombre, está abierto a la gracia. Dios mismo se da al hombre para que el hombre tenga conocimiento de Dios, y al conocerlo también el hombre se da a Dios, en libertad.

            "La revelación (...) es una actitud personal de Dio"[1], Dios mismo se da a conocer al hombre, se dona al hombre, de manera gratuita, no pide nada a cambio, de manera que el hombre mismo tiene la responsabilidad de aceptar o no esta revelación que es la gracia misma de Dios, es el amor de Dios hecho persona, dado al hombre, para hacer comunión, por lo tanto el hombre lo recibirá en libertad y por fe. Dios da la confianza para que se lo pueda captar como persona y palabra.

            "La fe incluye una adhesión intelectual de un mensaje: pero incluye sobre todo una relación viviente del hombre a Dios, como de persona a persona".[2]

           Dios se da así mismo para que el hombre sea salvo, y tenga esperanza en esta promesa del amor de Dios, y el hombre lo pueda ver como padre, manifestándose en el hombre la gracia, a través de: FE, ESPERANZA Y  CARIDAD, Dios se nos da como persona en las tres personas que es la santísima trinidad de manera voluntaria y gratuita, la gracia increada que es Dios.

            Hemos anotado que la gracia llega por parte de Dios, pero también depende del hombre para que haya esta relación personal, con la donación de Dios y auto donación del hombre, que le hace ser persona en su totalidad, la gracia hace que el hombre sea persona completamente, en su espiritualidad, alteridad y subsistencia, a través de estas dimensiones, el hombre puede proyectarse ante el otro infinito (Dios) que se enjuga con el misterio de la persona de Dios y del hombre como persona.

           PERSONA Y GRACIA EN CRISTO.

           Juan Alfaro anota la divinidad de Cristo, recordándonos que Jesús no fue una persona creada, es el verbo encarnado, es una persona divina, a través de Él Dios mismo se une con la humanidad de forma gratuita y sobrenatural, esta encarnación es la perfección absoluta de la revelación de Dios a la humanidad.

           Esta relación entre Dios y persona se llama Gracia, la cual nos llega  a través del verbo encarnado, Cristo, que también es persona ya que es hijo de Dios, Jesús estuvo en constante relación con el Padre, en comunión, diálogo permanente, de aquí el hombre comparte de la gracia, al estar en contacto con Cristo.

          "La unión personal del Hijo de Dios con la humanidad es el fundamento del carácter cristológico de nuestra vida sobrenatural"[3].

           Solo en la persona de Cristo el hombre llega a creer en Dios, porque solo en Él se da la perfección de esta revelación.

          LA CERTEZA DE LA FE EN SU DIMENCIÓN COMUNITARIA

           En el apartado anterior vimos que Dios se revela porque Él así lo desea y por amor    al hombre, el destinatario de esa revelación es el hombre, la revelación se da en la historia apoya nuestra fe, puesto que el hombre se encuentra con Dios en Cristo, eso permite hablar de una economía de salvación  y lo central y fundamental es que la revelación plena, perfecta y definitiva se da en la persona del Hijo, así podemos hablar de la Trinidad en unidad con la revelación.

           Luego de dar un pequeño preámbulo de lo que es la revelación, Alfaro anota que no es posible hablar de la fe sin revelación y que para comprender la fe, debemos adentrarnos a la misma fe, que se la conoce por la sagrada escritura, que nos dice que solo Yahvé salva, esta es la fe veterotestamentaria, que se da a través de la confianza, confesión y obediencia a la palabra, la auto revelación de Dios, que se basa en Cristo, muerto y resucitado, como objeto de la fe, el revelante y el mismo el revelado, la fe es Dios revelado al hombre, del cual espera una respuesta, un SI radical, no ha medias, para esto es necesario que conozcamos a la persona de Cristo.

           La comunidad anuncia a Cristo y por ello, en la Iglesia hay comunión y confesión de cada uno de los que formamos la Iglesia. "todos en Cristo" a través del mensaje cristiano, que nace del espíritu de la Iglesia primitiva, la cual nos da fe de lo que creen, a través de la escritura y la tradición como aspectos diversos de la revelación.

           La comunidad cristiana confiesa la fe en Jesucristo mediante determinadas proposiciones humanas que están en el Nuevo Testamento. Solo a través de Cristo podemos conocer al padre, este conocimiento lo entendemos desde la escritura, el hombre tiene este encuentro con Dios, a través del encarnado que al descender de Dios, se hace persona, El hombre lleva impresa en lo más profundo de sí mismo una radical antinomia, puesto que el hombre es espíritu (Capacidad de conocer) y a la vez es finito (esta capacidad tiene un límite.

           El contacto permanente con Cristo  lo hacemos a través del diálogo, para los cristianos este diálogo lo llamamos oración.

 

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

[1]  ALFARO, Juan, Cristología y Antropología, Ediciones Cristiandad, Madrid, 1973, pag 350

[2]  Ibíd, Pag 351

[3] Ibíd, pag 365

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La belleza física se acaba con el paso de los años pero algo que nunca termina es la belleza espiritual; Lo espiritual es aquello que te hace ser lo que tu eres y no otra persona, por mas que quieras imitarla, se tú mismo y si alguien se interesa por ti que sea por lo que eres, y no por lo que creían que eras

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